Toni Zenet trae su cachondeo

“Faltaba la figura de un cantante que, con una gran orquesta detrás, se hiciera protagonista de las historias que cuenta” TONI ZENET, Cantante

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Estudió Arte Dramático. Dio clases de teatro. Fundó una escuela de mimos. Trabajó para Antonio Banderas en la película El camino de los ingleses, para Jaime Chavarri en Camarón, para Adolfo Aristarain en La ley de la frontera, y para Sergio Cabrera en Ilona llega con la lluvia. Pero la gran pasión de Toni Zenet no es el cine. Tampoco el teatro. Es la música.

“Digamos que yo siempre tuve un compañero de viaje, que era la música, y cuando me dio la mano me agarré de ella y no la dejé”, dice vía telefónica el cantante -y actor- malagueño, que está por aterrizar en Caracas para cantar temas de sus discos Los mares de China, Todo en las calles y La menor explicación, el domingo 30 de junio en BOD -Corp Banca.

-¿Prefiere hablar de cine o de música?

-Hablemos de todas las artes, si quieres…

-Entonces hablemos de música. La suya es una combinación particular: parte del jazz, pero suena a bolero, tango, bossa, flamenco…

-Sí, lo que pasa es que esto hay que explicárselo a la gente que no me conozca. Lo que yo suelo hacer es apropiarme de algunas armonías de los géneros universales… Pero solo me apropio de esas notas como una excusa, digamos. Evidentemente, el lenguaje que yo manejo es el del jazz, que entiende cualquier persona del mundo porque es muy amplio. Pero nadie va a encontrar ni un solo tango en mi música, ni una bossa nova ni una copla española.

-Pero no negará que un tema como Lo que dura un parpadeo suena a bossa…

-Sí, ciertamente: a bossa con algo de funki. Pero ya que estamos con citas, 30 de febrero, de mi disco anterior Todo en las calles, es también un gran homenaje a Vinicius de Moraes. Es un homenaje a toda la Tropicalia. Así que lo que hacemos es que empezamos por una nota y acabamos en otra.

-Y Por debajo de Madrid es un chotis…

-A mí me encanta investigar. Cuando me llega una letra del poeta (Javier) Laguna, el maestro guitarrista (José) Taboada y yo empezamos a investigar. Así nos dimos cuenta de que la armonía del chotis era hermana de otra armonía. Me explico: las armonías viajan a lo largo de la historia. La palabra chotis viene de schottisch (escocés). Y la armonía del chotis, como tantas otras, ha hecho un viaje de ida y vuelta. Por ejemplo, la del sirtachi griego tiene mucho que ver con la canción napolitana y, a su vez, con el fado portugués.

-Y cada armonía expresa un sentimiento. Pero no todos pueden cantar un bolero, porque hay que sentirlo.

-Pero si uno tararea un bolero, así, sin letra, ya tiende a evocar romanticismo, porque las notas del bolero evocan amor. El flamenco evoca el dolor. La bossa nova, una especie de placidez. Por eso es que cuando la bossa tiene que decir algo doloroso, lo hace dulcemente.

-Usted dijo en una entrevista: “Hemos llenado un lugar de la música que estaba vacío”. ¿A qué se refería?

-Esa frase me la dijo un periodista y yo me la guardé para siempre en el corazón. Lo que quiso decir es que en el panorama musical español parece ser que faltaba la figura de un cantante que, con una gran orquesta detrás, se hiciera protagonista de las historias que cuenta. Desde hace unos quince años ya teníamos cubierto al cantante pop de masas, digamos, porque tenemos a un David Bisbal y un Alejandro Sanz. Pero de pronto se nos había olvidado esa figura que no era exactamente mainstream.

-Hay gente que lo tilda de crooner. ¿Le va el término?

-No, no, por Dios. Yo creo que lo dicen más que nada por el look, ya sabes, sombrero, chaleco, corbata y, cómo te diría, por la forma de estar en el escenario, que es muy a la antigua. Pero no respondo al significado exacto de crooner.

-Dijo: “Hay un cachondeo sobre el escenario del que el público se hace cómplice”. ¿Trae el cachondeo?

-No sé cómo se entiende esa palabra en Caracas, pero hablo de diversión. Yo conozco artistas que disponen delante del público su repertorio, y ya. Son muy serios. Yo lo que intento es pasármelo bien, y que se de eso que llaman los ingleses un feedback. Un ida y vuelta. No soy el típico artista que prepara todo al milímetro, como Michael Jackson. Me gusta dejar unos espacios de libertad.

-¿Qué ocurrió con el cine?

-El cine es un gusanito que nunca se va, lo que pasa es que me he concentrado mucho en este proyecto. Pero llegan cosas, no digo que no. Digamos que yo siempre tuve un compañero de viaje, que era la música, y cuando me dio la mano me agarré de ella y no la dejé.

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