Cuando la filigrana es escultura

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Ángel Marcano pertenece a la nueva generación de artistas plásticos, de allí que su arte tenga una cierta frescura y rete al espectador. La referencia corresponde a la más reciente exposición que presentó en la galería D’Museo, que se encuentra en el Centro de Arte Los Galpones, Los Chorros.

Al entrar a la sala se sentía estar navegando en oníricas profundidades marinas habitadas por inmensos peces transparentes más no inmateriales. Animal, título de la muestra, congregó a estos seres acuáticos transformados en esculturas gracias a la habilidad de orfebre de Marcano, al trabajar el metal, esta vez en forma de alambre, tejido hasta alcanzar los volúmenes deseados por el propio artista. El brillo del metal recordó el de las escamas y las fauces abiertas parecían querer alcanzar los insectos hechos con la misma técnica que se posaban en las paredes.

El catálogo incluyó un texto de Carolina Otero, también artista plástico, donde explica el porqué de esta exposición y lo que para ella significa y como traduce el trabajo del amigo, percepción que hace desde la propia vivencia creativa.

Recorrer la sala, desde cuya puerta principal se pueden ver los árboles de mango cargados por las frutas pintonas, codiciadas por las aves que desconfiadas del público que allí se reúne las picotean, resultó algo mágico y lúdico.

Para refrescar la garganta del calor meridiano circuló entre los invitados el té, esta vez frío y sin los protocolos que exigen las culturas orientales.

Los anfitriones, Nicomedes Febres Luces, Zoraida Febres de Irazábal y Ana Josefina Vicentini de Febres departieron con el público y hablaron de próximas exposiciones.

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