“La Globovisión de Guillermo Zuloaga se acaba con su venta”

“La responsabilidad de Villegas y Castillo es las más grande que dos personas puedan asumir en este país” “¿Cómo pedirle a un medio libre que se ubique en el centro ante un gobierno que es casi una dictadura?”

12733720_copia.jpg.520.360.thumb

María Fernanda estará desempleada poco tiempo porque ya bulle de ideas y proyectos. Cuenta, sí, que su ayudante en las tareas doméstica le dijo, cuando la vio, a la extraña hora de las 10 de la mañana: “Bienvenida a su casa”. Y así, desde una paz que no buscaba porque lo suyo es la acción y el movimiento, accedió a hablar de uno de sus grandes amores: Globovisión, de donde salió luego de 20 años de una intensa y apasionada relación.

-¿Cómo interpretas la dupleta Vladimir Villegas-Leopoldo Castillo al frente de Globovisión?

-Creo que tienen la responsabilidad más grande que dos personas pueden asumir en este momento y en este país. Su deber es mantener desplegada la bandera en defensa de las libertades, ser la voz de quienes no la tienen y procurar la existencia de una democracia plena. A eso se suma una responsabilidad adicional porque, según escuché, tendrán mucho dinero a su disposición.

-¿Crees que eso será así?

-Se habla de colocarse en el centro, de equilibrar. Pero el equilibrio no se busca por conveniencia sino por convicción y en democracia. Además, el que debe centrarse y equilibrarse es el gobierno. También escuché una frase interesante: “ahora vamos de la resistencia a la transición”. Yo espero que la transición implique presión al gobierno para que tengamos instituciones libres e independientes. Que se entreguen los 70 canales de TV, las 300 emisoras de radio y los 80 periódicos que forman parte de la “hegemonía comunicacional”. Medios que no le sirven de nada al gobierno porque carecen de audiencia. Así que la responsabilidad de estos dos amigos, queridos y respetados, es muy grande porque tienen un compromiso con la Venezuela decente, democrática y productiva. Y eso incluye los 498 empleados de Globovisión porque ya no estamos ni Lichi (Lisbeth Ramos Sol) ni yo.

-Insistes en la responsabilidad. ¿Tienes el temor de que no se asuma?

-Nunca hablo por los demás. Hablaba, sí, en mi nombre y en el de Globovisión porque estuve en la dirección del canal durante 20 años, junto a Guillermo (Zuloaga) y Alberto (Ravell). De aquí en adelante es complicado decir qué va a pasar. Los que sí están claros son los 498 trabajadores, profesionales y seres humanos de primera línea. Hay, también, una escuela de ciudadanía, de periodismo y es muy difícil decir, ahora, “eso no se hace”. Allí no hicimos periodismo del rumor, ni complaciente, ni guiado por el “vamos a ver que me conviene”. A ti, que tienes diez años en Globovisión y has estado al frente de uno de los programas con mayor rating, Grado 33, junto con Norberto (Mazza), jamás se te dijo “haz esto” o “cállate”. Cualquiera de los empleados puede confirmar el clima de libertad en que vivíamos. Mi temor responde al hecho de que Globovisión es la ventana de una Venezuela que no tiene voz.

-¿De la oposición?

-Decir eso es caer en la estrategia semántica chavista. Nosotros somos un canal independiente, lleno de periodistas independientes, que tuvimos la suerte de contar con unos propietarios que nos apoyaron, creyeron en nosotros y nos dejaron ser libres. Esa relación se fundó en la confianza y el respeto mutuo. En mi carta de despedida afirmaba que Globovisión es una escuela de ciudadanía, de periodismo y de coraje. Porque se debe tener mucho coraje para soportar lo que hemos soportado en estos 14 años.

-¿Hay que pagar un precio por la tranquilidad?

-El costo que se paga por la libertad de expresión en este país es de los más altos del mundo. Hay una apariencia de que existe pero ahí están Zuloaga y (Nelson) Mezerhane exiliados, Alberto fuera y nosotros con innumerables expedientes abiertos. Tres veces tuvimos que evacuar el canal y en una de esas sentí que podía morir.

-¿Se puede evitar agresiones sin negociar principios?

-No con un gobierno como éste, impúdico, inmoral y tramposo. A menos que haya un cambio importante.

-¿Cómo cuál?

-Que Diosdado Cabello renuncie y procure una elección transparente o que Nicolás Maduro anuncie la renovación de las instituciones para que éstas sean independientes. Así si voy a creer en una transición hacia la democracia. Pero mientras tengamos un gobierno que nos secuestró hasta las vidas, porque los venezolanos salen a la calle a sobrevivir y tienen temor de hablar, de denunciar, de ir a una manifestación, ¿de cuál transición podemos hablar?

-Cuando se dice transición, ¿no se trata de una transición en Globovisión?

-Yo la sentí como del país. Pero las transiciones son lógicas. ¿Cuántas veces no nos reinventamos en Globovisión? De hecho, en los últimos 3 años hubo importantes cambios de programación. Creamos una pantalla más útil, hicimos campañas de reconciliación, de enaltecimiento del venezolano, pusimos el micrófono en la boca de la gente y sobre todo de quienes no saben a donde acudir.

-Una cosa es reconciliarse con una parte del país que no necesariamente se identifique con Globovisión y otra es reconciliarse con el gobierno.

-Son dos cosas diferentes.

-¿Cuál es el caso de los nuevos dueños de Globovisión?

-No tengo la menor idea porque no los conozco, ni los he oído hablar. Ni siquiera sé cómo son sus caras. Sí puedo decir que el canal está lleno de carpetas con miles de solicitudes de entrevistas. Y no sólo de ahora, sino desde hace 8 años, cuando Chávez ordenó que nadie pusiera un pie en Globovisión. Nosotros no podemos tomarnos un café con los chavistas porque lo tienen prohibido. La orden era negarle a Globovisión el acceso a las fuentes oficiales. Pero la pantallita de esa casita blanca de La Florida es muy fregada y allí no se hace complacencias sino periodismo.

-Desde el chavismo dicen que Globovisión es golpista.

-Ja…ja.. golpista es Chávez, que en paz descanse, aunque tampoco lo dejan descansar. Pero el terrorismo moral de este gobierno incluye el cambio de la semántica. Destruir los conceptos. Por eso llaman ética a lo que es todo lo contrario y decir lo que estás sufriendo es una cochina estrategia patrocinada por la CIA. Pero, ¿por qué Chávez no se atrevió a cerrarnos? Chávez, pana, el superpoderoso. Porque sabía que el costo político era altísimo, la gente no tiene un plan B para informarse y Globovisión era su barajita democrática ante el mundo: “miren a estos desgraciados diciéndome de todo”.

-Si Capriles fuera el presidente, ¿cuál sería la línea frente al gobierno?

-Me hubiera encantado que el 14 de abril se produjera un cambio de rumbo. Primero porque Capriles representaba una oportunidad de ir hacia una democracia. Y luego para demostrar que Globovisión es un canal independiente que estaría donde nos corresponde: en la acera del frente.

-Dices que Chávez no cerró Globovisión para no pagar el costo político. ¿No continúa ese riesgo con una Globovisión crítica?

-Esa Globovisión se acabó ayer, hoy o cuando se haga efectiva la venta. La Globovisión de Guillermo Zuloaga será otra. Pero, epa. Siempre cabe la posibilidad de la sorpresa. Yo le pido a la vida ver una Globovisión mejor. Nosotros estábamos haciendo estudios para ir a una transición. Pero una transición con los mismos principios y valores. Incluso, yo había negociado con Vladimir Villegas y él venía a hacer un programa los domingos. La última vez que hablamos fue al día siguiente de la muerte de Chávez, cuando nos rodeó un grupo de motorizados. Eso estuvo fuerte y resultó bueno para él porque así presenció lo que ocurría y podía comentárselo a su hermano. Por cierto, que lástima eso de Ernesto convertido en el censor de la revolución.

-¿En la relación que tendrán que sostener dos hermanos, en posiciones, si se quiere, antagónicas, se impondrán la fraternidad a la defensa de los principios?

-Escuché a Vladimir, en Unión Radio, haciéndole una entrevista a su hermano y me quito el sombrero. Fue una extraordinaria pieza periodística. Ahora bien, quien reciba las llamadas del gobierno (de Ernesto Villega y Pedro Maldonado), no debería ser Vladimir porque el tonito de Ernesto es amenazante e intolerable. Yo recibí 7 llamadas durante los dos días siguientes a la muerte de Chávez y Ernesto hablaba “de una explosión social que no vamos a poder contener y ustedes serán los responsables y concretamente tú, María Fernanda”. Yo le recomiendo a Vladimir que no reciba esas llamadas porque va a terminar peleado con su hermano.