La moda, otro capítulo de Máxima

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Baambrugge (Holanda).- Los diseños del holandés Jan Taminiau se elaboran con esmero y dedicación en su taller de Baambrugge, con un entorno de discreción, para clientes como la futura reina de Holanda, Máxima Zorreguieta.

Ponderado en palabras y con una sonrisa casi infantil, Taminiau se muestra encantado de vestir a la popular argentina. “Es un honor para mí” contribuir al armario de la princesa de Orange”, dijo Taminiau a Efe.

Su taller es un templo prohibido donde se cuecen los enigmas de su moda y donde ni fotos ni visitas ajenas son permitidas.

Modisto y clientas se adaptan en oferta y demanda, también en el caso de la princesa de Orange; “mis clientas vienen hasta aquí”, afirmó el diseñador.

Los colores que utiliza Taminiau le agradan a Máxima, que a su vez representa al tipo de mujer para la que a él le gusta diseñar: “una mujer actual, que trabaja, piensa en aspectos prácticos pero que no renuncia a estar bella”.

En referencia a los colores, especificó que a la argentina le gusta el verde, colores vivos, intensos, pero también el crudo; de hecho casi todos los colores que uso los puede llevar muy bien y eso hace que colaboremos con frecuencia”.

El carácter latino con el que la princesa ensalza la ropa que lleva, y que para Taminiau “marca una diferencia”, es un elemento que también se reconoce en las creaciones del diseñador holandés.

“A mí me gusta el temperamento latinoamericano, y eso se ve también en mi trabajo: rico en capas, en el juego de tejidos superpuestos cuya seducción se manifiesta por ejemplo en el baile. La mujer latinoamericana tiene ese sentido elegante de la seducción en su ADN”, señaló el diseñador.

Máxima eligió a Taminiau, de 38 años, por primera vez para inaugurar la Bienal de moda de Arnhem en 2009, cuando lució una chaqueta con los colores de la bandera holandesa, a modo de adorno, en la cintura y en los puños.

En la sala donde Taminiau recibe a las visitas hay apiladas revistas del corazón donde la princesa de Orange luce algunos de sus modelos, como el vestido strapless y bordados plateados con forma de rombos que llevó a la cena de gala previa a la boda del príncipe heredero del Gran Ducado de Luxemburgo y que completó con un vistoso bolero granate de tul en volantes.

Sus retos futuros apuntan a “vestir a la mujer en otros momentos, no solamente en fiestas”, con lo que Taminiau mira hacia la apertura de tiendas con su nombre y donde no faltará una línea de calzado.

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