OMAR LARES

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jueves 25 de abril de 2013  12:00 AM

¡HABEMUS MADURO! Ahora si es el Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas constitucionalmente al juramentarlo el Consejo Nacional Electoral en plena Asamblea no obstante sin la presencia de la bancada parlamentaria opositora. Ello me da pie para preguntarle al jefe de Estado si se atreverá a cantar el himno nacional de Cuba como ocurriera semanas atrás, en Maracaibo, durante la graduación de un nutrido contingente de médicos. Cabe hacer hincapié en el desconcertante hecho porque el organismo castrense no hizo referencia ninguna al acontecimiento, censurado por los estratos de toda índole. Las más reputadas instituciones y prestigiosos compatriotas condenaron la actitud que para el militarismo nativo pasó desapercibida. Nadie percibe, ahora, que Nicolás Maduro vaya a incurrir nuevamente en lo que pudo haber sido una jugarreta. Tampoco se imagina la mayoría que volverá a Cuba con la misma continuidad que lo llevó constantemente a la isla durante la gravedad de Chávez. Ahora será cuando el nuevo mandatario tome distancia de Fidel Castro, su tutor ideológico y de formación como sucediera en los años ochenta, cuando permaneció cierto tiempo en el irónicamente llamado mar de la felicidad. Esperé el curso de los acontecimientos para hacer referencia, principalmente, a lo del himno cubiche, que relega ciertamente el ridículo y despreciable suceso del pajarito. Venezuela no está para bromas y la más firme impresión de ello fue la reprimenda electoral que exige, a todo riesgo, una revisión hasta las entrañas. Se está bailando en un tusero. Nadie olfateó el 4 de febrero maldito ni tampoco el caracazo.

CANTINFLAS ha vuelto a ser noticia al cumplirse 20 años de su muerte. Sus familiares han desempolvado la disputa por la herencia y los medios de comunicación mexicanos se están dando banquete con el conflicto. Un hijo y un sobrino del recordado Mario les han dado elementos controversiales a los chismógrafos para deleite de curiosos y lectores. Cantinflas debió haber dejado un platal. Es lo que supone la mayoría porque ciertamente fue el artista azteca que más dinero ganó. Si fue un astro colosal profesionalmente, como empresario se dice que estuvo entre los cinco primeros de su país. A Cantinflas lo entrevisté dos veces. Una en Ciudad de México, en su oficina de la Avenida Insurgentes, y otra aquí, en su suite del antiguo Hotel Hilton caraqueño. Y como todo lo de Cantinflas es digno de comentarse, les traigo a colación cuando me tocó almorzar con él y el diseñador Alvaro Clement, en una taguara mexicana llamada “El Fogón”, en el Centro Comercial del Paseo Las Mercedes. Al salir del local, a las 4 de la tarde, casi se produce un motín, porque una señora que estaba de compras en una boutique, tuvo la “ocurrencia” de gritar: ¡Se parece a Cantinflas! Calculen el alboroto que se armó, porque a quienes se acercaron también el tipo se les pareció a ¡Cantinflas! El “tráfico” fue descomunal. De todas las oficinas, bares, librerías, salones de belleza, barberías y joyerías empezó a aparecer gente. Clement, que era el anfitrión del almuerzo, se encargó con el pésimo castellano que habla de identificarles el personaje verdadero a los curiosos. Al comprobarse que era Cantinflas aquello fue el frenesí. Mario Moreno recurrió a sus genialidades y les proporcionó a los presentes el rato más inolvidable de sus vidas. “Se parece a Cantinflas”. Una vez más, sin querer, el mexicano más célebre del siglo XX volvía a armar la podrida.

LA RAZÓN se agotó en su última entrega, la edición que está circulando con las denuncias formuladas por Luis Felipe Colina en su sección “Carrusel”. Dice que fue la cúpula militar la que hizo saber a Nicolás Maduro y Tibisay Lucena, la noche del 14 de este mes, que no aceptarían otro resultado “que el que diera ganador al sucesor nombrado por el difunto Presidente Chávez. Eran las 9 de la noche -escribe Luis Felipe Colina- y Capriles ganaba por 600 mil votos. Por lo que los técnicos del CNE recibieron órdenes de adulterar y desaparecer las actas y votos que fueran necesarios para fabricar los 200 mil votos con los que ganó Maduro. Luis Felipe Colina agrega que no fue nada diferente al plebiscito amañado de Pérez Jiménez el 2 de diciembre de 1952. Luis Felipe Colina agrega en otro párrafo que con esa derrota, según sus fuentes militares, al no haber obtenido una escasa mayoría de más de 200 mil votos, el Presidente Nicolás Maduro pasa a ser un títere del CEO (Comando Estratégico Operacional de la FAN) controlado por el generalato del Ejército, conformado por 8 Generales. (Me eximo de añadir el párrafo final con el que concluye esta parte de la crónica). Luis Felipe Colina ilustra “Carrusel” con una fotografía de Nicolás Maduro hablándole en Lima al Presidente colombiano Santos y la canciller Holguín, quienes “escuchan emocionados”, expresa textualmente. (La Razón -21 al 28 de abril- 2013).

EL GENERAL CARLOS PEÑALOZA, excomandante del Ejército, consignó sorprendentes documentos probatorios al Comando Simón Bolívar que una red telemática especializada entregó a Cuba mediante la cual se permitió manipular las elecciones. El General Peñaloza estaría por entregar dichos oficios a los organismos internacionales más reputados en la materia. La entrega al oficial en retiro le fue hecha por el ingeniero Christopher Bello Ruiz, experto en telemática, quien escapó del país al sentirse perseguido por organismos de seguridad del gobierno. Bello Ruiz ya está en el exterior, haciendo lo mismo que el oncólogo Salvador Navarrete, quien también huyó tras ser el primero que le anunció a Venezuela que Chávez tenía un cáncer maligno y que no viviría más de dos años. ZETA también deslizó la confidencia, en su actual edición, de que Capriles le ganaba a Maduro con 7.720.403 contra 7.505.388, según Venezolana de Televisión, el lunes a las 7 de la mañana. ZETA enfatiza que la información fue repetida 3 veces. La imagen de la revista en la sección “Brasero” es terminante.

VARGAS LLOSA no se anduvo con bolserías para vociferar contra los mandatarios que vinieron a la proclamación de Nicolás Maduro. ¡Cómplices en contra del pueblo venezolano!, los denominó. Vargas Llosa es más prestigioso mundialmente que todos los Jefes de Estado que acudieron a la aguada celebración. Además de que Maduro es persona no grata en Paraguay por lo del cura Lugo. ¿Remember? Vargas Llosa sostiene que Henrique Capriles fue el legítimo ganador. Para el brillante novelista son unos infelices los que vinieron a jalar. ¡Se cansa uno!