Runrunes

nelson-bocaranda-5111111111

ALTO

LAS CIFRAS. Las encuestadoras todas se cayeron con los resultados del domingo. La que más se acercó daba cinco puntos de ventaja al chavista sin Chávez. Los rojos estaban el domingo seguros de sacarle a Capriles hasta 12 puntos. Cuando vieron que el opositor estaba por encima de los 150 mil votos, ganando, se prendieron las alarmas. No sé si todos estaban engañados pero hasta avanzada la noche me repetían que ganaban por lo menos con 8 puntos de ventaja. Se colocaron las gríngolas obcecados con lo que era su biblia electoral: la ficha del encuestólogo Germán Campos de Consultores 30.11 que tras cuatro días de seguimiento a los candidatos les ofreció un escenario entre 12 y 8 puntos arriba. No aceptaban lo que veían. Por eso los ataques ordenados a quienes pedían auditorias en vivo en los centros de votación. Los sacó de quicio que en las zonas populares votaran por la opción demócrata más que por la cívico-militar.

Por eso la demora. Maquillaje puro. No pudieron hacer más nada que aceptar la pírrica ventaja…

NI CON CARBURO. El candidato proclamado por el CNE – apodado en burla como el rojo ministerio de elecciones- demostró no haber sido la mejor selección del por entonces enfermo caudillo. 800 mil chavistas votaron por Capriles. Maduro perdió 60 mil votos rojos por día de campaña de los que votaron el 7 de Octubre por el finado líder. El crecimiento opositor recogió el cansancio colectivo de un país agobiado de problemas y cansado de un mensaje diario de odio y confrontación. No es la última batalla. Menos ahora que se pidió la auditoria y el reconteo. Para el chavismo sin Chávez hay muchas reflexiones. Ya las pidió Diosdado ayer mismo. Maduro desperdició el legado de su mentor del que fue su enfermero-asistente-confidente los últimos 22 meses. El caudillo enfermo y con 8 gobernaciones en contra le sacó 11 puntos de ventaja a Henrique Capriles sin pandillas de motorizados, malandros y agitadores asustando a la gente. Nicolás con todas menos tres de las gobernaciones y con el mayor ventajismo histórico que se conoce, abusando del legado de Chávez prácticamente perdió la elección. Varios miembros del 4F rumiaban su molestia con el caudillo que dejó de lado a sus compañeros militares al designar como sucesor a alguien que solo había sido su guardaespaldas al salir de Yare. El hecho de colocar a un civil, apoyado por Cuba, no ha sido de su total agrado. Muy grave lo que ayer contó de él Capriles tras conversar sobre los resultados: “Tengo que consultar”. ¿A quién? ¿No toma decisiones propias? ¿A quién obedece? ¿Llama a Cuba? ¿Llama a Fuerte Tiuna? ¿Llama a Diosdado? ¿Llama al abusador ministro de la Defensa? ¿Espera que se le vuelva a aparecer el pajarito y le silbe al oído? Graves falencias del “mientras tanto”. Es el gran derrotado.

CNE: Si el órgano electoral hubiera actuado como árbitro y no como apéndice del régimen o de su partido PSUV corrigiendo los abusos denunciados y jugando equilibradamente no ocasionaría las dudas que generó un resultado tan cerrado. Las mas de tres mil denuncias que hasta ayer tenía el Comando Simón Bolívar ya iban ayer por casi el doble. No se respetó el perímetro de seguridad en ninguna zona que a los activistas del PSUV les diera la gana. Las peticiones a los militares del Plan República para apartarlos solo tuvieron eco en menos del 14% de las violaciones. Siempre salía un “carnetizado” por la milicia o algún organismo gubernamental para imponerse en nombre del fallecido caudillo o del candidato digitalizado por él. Se permitió la agresión a los electores en las colas. Hubo voto asistido sistemático en varios centros de votación. Los colectivos rojos amedrentaron a diestra y siniestra luciendo armas largas y cortas totalmente impunes. Presencié como coordinadores de centros, designados por el CNE, asumieron la jefatura de esas sedes dando órdenes hasta los militares y apoyando a quienes con carnet rojo votaban sin cédula o con la de otros varios -hombres o mujeres no importaba- desactivando las máquinas captahuellas o saltándoselas con descaro. La movilización en vehículos oficiales y sobretodo de Pdvsa era bochornosa. Las amenazas inferidas por los coordinadores en las llamadas a los que de sus listas rojitas aún no habían asistido daban pena. A viva voz para demostrar impunidad y apoyo gubernamental…

LAS 4 ROJAS: Ya entiende el mundo, por primera vez, lo que hemos venido denunciando desde hace años y varias elecciones. La presencia de fichas del partido rojo en las diferentes directivas del Consejo Electoral desde los inefables Francisco Carrasquero, y Jorge Rodríguez hasta la actual presidenta Tibisay Lucena acompañada de Sandra Oblitas, Socorro Hernández y Tania D´ Amelio. Todas cuatro comprometidas por igual con la revolución -¿y la robolución que paga de contado y sin recibos?- para permitir todo tipo de arbitrariedades y excesos al régimen desde que fueron subyugadas por el desaparecido caudillo y aceptaban sin chistar cualquier decisión que le diera la gana para asegurarse el triunfo de él y de los suyos en todas las instancias electorales. El control arrancó desde agosto de 2003 con el maracucho del dedo en la nariz. Sin vergüenza y en agradecimiento por los favores recibidos Carrasquero es magistrado y Jorgito fue premiado con la vicepresidencia y otros cargos. Control total del 80% de la directiva y un solo voto disidente que ha sido el del estoico demócrata Vicente Díaz. Como alguien me dijo en Cuba: “La vida es un restaurante: nadie se va sin pagar”…

REVISIÓN: El secretario de la OEA, José Manuel Insulza, expresó “su respaldo a la iniciativa para realizar una auditoría y un recuento completo de la votación” en Venezuela ofreciendo enviar a técnicos del organismo tras Maduro haber aceptado en su primera aparición como “electo” la petición de los opositores. La Lucena desmereció a Insulza por entrometido. Con respecto a Estados Unidos, asemejó la disputa a la de Al Gore y Bush. (ja) Recordemos que antes del 14-4 nueve expresidentes latinos y 350 parlamentarios de 13 naciones habían pedido elecciones transparentes, libres y sin presiones del Gobierno. Todos ellos ahora apoyan el reconteo caja por caja. De hacerse, sería con equipos conformados por funcionarios del CNE, representantes de los partidos y observadores internacionales. Algunos “acompañantes” se quedaron en Venezuela a la espera de que el CNE los invite. Maduro aceptó de primero pero ahora eluden el compromiso y comenzaron una campaña a favor del árbitro inclinado al poder rojo para tratar de demostrar su pureza y pulcritud. No aceptarán el conteo manual aludiendo que es un retroceso contar las papeletas. Quieren que vayan al TSJ para darle el palo a la lámpara. Juegan con fuego. La mayoría ya no es roja y no quieren aceptarlo.