OMAR LARES

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¡EL ASQUEANTE DESLIZ!, Se discute aún entre reconocidos observadores de la jerga política nacional ante la víspera electoral que determinará el azaroso rumbo imaginado cuál ha sido el hecho más vergonzoso de estos 3 lustros ofensivamente ejecutado por un destacado miembro del régimen. Fue sugestiva la improvisada tertulia que sirvió para desnudar atrocidades en las que grotescamente se ha involucrado el gobierno. Algunos se pronunciaron por el ridículo e insólito pasaje reciente del pajarito en que se involucró el candidato Nicolás Maduro. Para otros fue una privada mental de quien no calza la envergadura requerida para lo que se propone. Una ingenua osadía fue el diálogo con el ave, después de la torpeza de que fue el alma de Chávez el factor que favoreció la designación de Francisco, argentino, la jerarquía pontífica. Claro que fue brutal lo del pajarito, pero para muchos de los integrantes del gracioso meet fue más grave el canto inaudito del himno nacional de Cuba ante los médicos graduándose ante el selecto contingente de civiles y militares. Se hizo hincapié de que la burla de la conversación de Maduro con el pájaro ha sido el mayor atrevimiento que se conozca en los anales de la mísera política en el terruño bolivariano. El suceso, para politólogos, eso lo que hizo a nivel mundial la permanencia del retrato de la patria, de su solidez universal como productor de petróleo pero su vigencia inquebrantable de nación tercermundista. La mayor ofensa experimentada por el pueblo venezolano en el período chavista no resultaron ser ni el trance del canto del himno cubano ni el relajo del diálogo cantinflesco con el insolente pájaro. Tampoco la marfilada atroz de la designación latinoamericana papal por transmitirlo Chávez desde su urna. La gran aberración tuvo como protagonista al propio Jefe de Estado, ciclópea ciertamente cuando estremeció todos los cimientos al abordar el tema de su derrota estrepitosa cuando el Referendo que lo paró en seco, aceptando casi lloroso el veredicto que lo catapultó sufragantemente. La noche maldita para el régimen, que le hizo pifiar verbalmente a Chávez al tildar la valiente actitud popular de ¡Victoria!, de ¡M! hasta por dos veces apuntalado en el triste apoyo del Alto Mando Militar del momento entonando dicho elenco servilmente lo de Patria, Socialismo o Muerte. Esa fue la máxima conclusión del evento que refrendó el jalabolismo referido. La noche del “pírrico” éxito de ¡M! chavista.

¿SARA MONTIEL? Me entristece la sorpresiva muerte de Sara Montiel, la española más sensual de todos los tiempos. Unas tres veces, si mal no recuerdo, tuve el grato placer de compartir amenamente con la gracia, el arrebato y el duende que desparramaba. Una pequeña reunión familiar en el sencillo apartamento que ocupaba, frente a la madrileña Plaza de España, al término de la castiza Gran Vía de la metrópoli hispana y en un improvisado diálogo caraqueño en una de sus travesías a nuestro país. Sarita la denominábamos entonces. Una mujer que proyectaba esplendor, que transmitía esplendor, vivacidad, llamarada, el regocijo del vivir. Pero cuando compartí inmensamente con Sara fue en la filmación de “Carmen la de Ronda”, de madrugada, en Majadahonda, a las afueras de Madrid, próxima al Casino. Una vez concluido el trabajo, Enrique Herreros, su representante, nos la proporcionó, a Pepe Cabello y a mí, para cotillear, como suele decirse en la madre patria. Hasta casi la salida del Sol se prolongó la improvisada chismografía. Tengo fotos de la ocasión y Dios mediante les proporcionaré una, en el venidero “Sprit”. Sara Montiel fue un suceso artístico y humanitario. La delicia personificada. Recuerdo que en la filmación de la película estuvo Paulino Uzcudum, quien boxeara entre los más sobresalientes heavyweigths de su tiempo. Algo que muchos ignoran es que, siendo cantante, la reprendieron por la forma como utilizaba la lengua sobre el paladar, en forma erótica, impidiéndosele en las presentaciones en vivo. Sara fue la número uno de todos los tiempos de España. Adornó Hollywood con su incomparable personalidad, codeándose con los cracks idolatrados del momento, como Gary Cooper, Burt Lancaster, el malogrado James Dean y Elizabeth Taylor. Entre los públicos latinoamericanos fue siempre una favorita y su película “El Ultimo Cuplé” arrebató, habiendo permanecido un año en cartelera, en el cine madrileño “El Callao”, manteniéndose como récord. Su compañero de filmación fue el torero Enrique Vera. Se extinguió Sara Montiel, la soberana del duende, la más arrolladora que el arte cinematográfico y canto español parió. Dios la dotó de ese fenómeno imperceptible que eternamente la hará irrepetible. ¡Sara Montiel!

¡LA INMORAL PDVSA! La gasolina barata sale cara, expresa el experto petrolero Rafael Quiroz en el semanario “La Razón” que circula ahora mismo. Un subsidio monstruoso que contribuye estrafalariamente a las multimillonarias pérdidas de la compañía más conocida mundialmente de Venezuela. Las pérdidas ascienden anualmente a los 13 mil millones de dólares. La antigua PDVSA nunca tuvo que importar gasolina y hoy, en el gobierno chavista se la compra a Estados Unidos, ¡al imperialismo! la tontería de 73.000 barriles diarios. Antes de su fallecimiento, Jorge Olavarría escribió “El Saqueo de PDVSA” y nadie se atrevió a desmentirlo. A lo mejor se los reproduzco en el “Sprit” del venidero domingo ¡Vale?

-¡POR LA CALLE DEL MEDIO! Dos mandatarios de la región se volcaron expresando sus ideales que sacudieron a los gobiernos de Argentina y Venezuela. El apretado izquierdista José Mujica, de Uruguay, tuvo la suerte a su espalda, al dejarse abierto un micrófono, siendo escuchado nítidamente en Argentina: “Refiriéndose a Cristina Kirchner la tildó de vieja; y a su desaparecido esposo lo denominó tuerto, bolsón”. Y el Jefe de Estado paraguayo, Federico Franco, fue al grano, señalando que “la muerte de Chávez fue un milagro”, dando a entender que eso beneficiaba en particular a su país. Y ratificó que en agosto entregará el mando a su sucesor electoral.

DIEZ de los TREINTA clubes de grandes ligas no valen medio. Los rosters son desalentadores, no van para el baile, como decía pintorescamente el Musiú De Lacavalerie. Beisbol burdo. Rellenos por doquier. Los criollos big leaguers no se hubiesen uniformado jamás en las épocas de Carrasquelito y Aparicio, donde había sólo 16 equipos de liga grande. Este big show es de Triple A. Y perdóneme esa. ¡Se cansa uno!