Museo afroamericano será el mayor de toda Latinoamérica

En un trimestre puede estar lista la extensión que le dará tres nuevos niveles

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“Todos somos afrodescendientes, no importa el color de la piel o de dónde sean tus abuelos. Todos los hombres venimos del continente africano porque allí está el origen de la vida”.

Así dice Nelson Sánchez Chapellín para justificar una inquietud que le acompañó durante muchísimos años: ¿Por qué en un país como Venezuela, donde la presencia africana es tan evidente, no existe un museo que tenga a África como su razón de ser?

Dueño de la mayor colección privada de arte africano del mundo (alrededor de cinco mil piezas), Sánchez fundó hace ya un año el Museo de Arte Afroamericano, que pronto podría convertirse en el más importante de Latinoamérica una vez que se inaugure una nueva extensión de tres niveles.

A pesar de su reducido tamaño, una quinta de dos niveles en donde se exhiben unas 150 piezas, el lugar ha inyectado de vida a la zona, pues es constantemente visitado no solo por particulares (está abierto de martes a domingo de diez de la mañana a tres de la tarde) sino también por escolares que asisten bien a visitas guiadas o a utilizar su auditorio para conciertos o desfiles.

Aura Cantor, quien vive en la avenida Mariscal Sucre, cree que la parte norte de San Bernardino necesita más locales como éste para combatir la soledad de sus calles: “Nosotros le hemos entregado las calles al hampa porque nunca salimos de casa si no es en automóvil. Mientras haya opciones de recreación, el ciudadano retomará el espacio público”.

Lo que ella pediría a las autoridades es que se coloque un módulo de la Guardia en la plaza Eloy Alfaro, a cincuenta metros del museo, para brindar más seguridad a sus visitantes. En esa plaza-redoma, al final de la avenida Los Próceres, la única instalación que existe es un puesto buhoneril.

Inminente inauguración

Sánchez cree que, de no haber problemas con los materiales, la extensión del museo (tres niveles cuya estructura ya es visible a un lado de la sede actual) podría inaugurarse en unos tres meses.

Una vez que el espacio esté listo, se daría a la tarea de preparar una muestra permanente entre sus cinco mil objetos y otra provisional, de manera que pueda irse cambiando cada cierto tiempo. También su propia biblioteca, con más de mil ejemplares sobre arte africano, estaría a la disposición de los usuarios.

Allí podrá exhibir, entre muchas otras cosas, su colección de tronos, de textiles y de joyas africanas, las cuales ha ido acumulando a lo largo de más de 30 años y 26 viajes.

En cuanto al estacionamiento, explica que durante los fines de semana, cuando la asistencia del público es mucho mayor, no solo está vacía la propia avenida Occidente, sino que además podría usarse el callejón que está detrás del museo (espacio recuperado por el museo). En caso de eventos especiales, ya han contado con la ayuda del IESA (Instituto Universitario de Estudios Superiores de Administración), que les ha prestado sus espacios para estacionar vehículos.

Sánchez Chapellín cuenta que este espacio se ha convertido en un aula abierta para todos los niños de la zona, y así cada miércoles se ofrece una conferencia sobre el origen de la Tierra dirigido a los más pequeños: “La idea, en cualquier caso, ha sido siempre ofrecer nuevos espacios a la educación y fomentar sobre todo la lectura, que es algo que se impulsa poco y mal en las escuelas”